Sus propiedades beneficiosas justifican ampliamente su consumo frente a otros aceites de oliva y de semillas, tanto en crudo (como aliño de ensaladas y otros platos, tostadas, pan con tomate o ajo, etc.) como en frituras.
En las frituras, el aceite de oliva "virgen extra" es el que más aumenta su volumen por lo que se necesita menor cantidad de aceite y crea una película en el exterior de los alimentos que impide la absorción del mismo por los fritos. Los alimentos quedan menos aceitosos.
Por otra parte, investigaciones científicas recientes confirman que el consumo de aceite de oliva "virgen extra":
Disminuye el riesgo de infarto
Reduce el riesgo de trombosis arteriales
Reduce la acidez gástrica
Tiene una acción eficaz de protección contra úlceras
Estimula la secrección de la bilis. Es el mejor absorbido por el intestino
Regula el tránsito intestinal
Favorece el crecimiento óseo normal y permite una mejor mineralización del hueso
Es el más indicado para prevenir los efectos nocivos de la edad sobre funciones cerebrales y sobre todo el envejecimiento de los tejidos y órganos, en general.